El 9 de febrero de 1928, el doctor Willett recibió una carta de Charles Ward que considera de extraordinaria importancia, y acerca de la cual ha discutiendo frecuentemente con el doctor Lyman.
Lyman cree que esta nota contiene una prueba irrefutable de un caso muy desarrollado de demencia precoz, pero Willett, por otra parte, la considera como la última manifestación perfectamente lúcida del desventurado joven.
Llama especialmente la atención sobre el carácter normal de la caligrafía, la cual, aunque muestra indicios de unos nervios destrozados, es sin embargo claramente la del propio Ward. El texto íntegro es el siguiente:
Estimado Dr. Willett: Siento que por fin ha llegado el momento de hacerle las revelaciones que tanto tiempo hace le prometí, y que usted me ha reclamado con tanta insistencia. La paciencia que ha demostrado al esperar, y la confianza que ha depositado en mi mente y en mi integridad, son cosas que nunca dejaré de agradecer. Y ahora que estoy listo para hablar, debo confesar con humillación que ningún triunfo como el que soñé podrá ser jamás mío. En lugar de triunfo he hallado terror, y mi charla con usted no será una jactancia de victoria, sino una súplica de ayuda y consejo para salvarnos, tanto a mí como al mundo, de un horror más allá de toda concepción o cálculo humano. Recuerda lo que aquellas cartas de Fenner decían sobre la antigua partida de saqueo en