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nydus/The Case of Charles Dexter WardPublic
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V. Una pesadilla y un cataclismo

extraños lo han oído repetir alguna vez, y de ellos la mayoría se ríe y comenta que el doctor sin duda está envejeciendo. Se le ha aconsejado que tome unas largas vacaciones y que evite futuros casos relacionados con trastornos mentales. Pero el señor Ward sabe que el veterano médico solo dice una verdad horrible. * ¿Acaso no vio él mismo la pestilente abertura en el sótano del bungaló? * ¿Acaso Willett no lo envió a casa abrumado y enfermo a las once de esa mañana portentosa? * ¿Acaso no llamó por teléfono al doctor en vano esa noche, y de nuevo al día siguiente, y no se habí dirigió al propio bungaló al mediodía siguiente, encontrando a su amigo inconsciente pero ileso en una de las camas de arriba? Willett había estado respirando con estertores y abrió lentamente los ojos cuando el señor Ward le dio un poco de brandy traído del coche. Entonces se estremeció y gritó, exclamando: «Esa barba... esos ojos... Dios, ¿quién es usted?». > Algo muy extraño que decirle a un caballero pulcro, de ojos azules y bien afeitado, a quien conocía desde la

A la brillante luz del sol del mediodía, el bungaló seguía igual que la mañana anterior. La ropa de Willett no presentaba más desorden que ciertas manchas y zonas gastadas en las rodillas, y solo un débil olor acre le recordó al señor Ward lo que había olido en su hijo el día que lo llevaron al hospital. Faltaba la linterna del doctor, pero su maletín estaba allí a salvo, tan vacío como cuando lo había traído.

Antes de entregarse a ninguna explicación, y obviamente con un gran esfuerzo moral, Willett bajó tambaleándose al sótano y probó la fatídica tarima ante las cubas. No cedía.

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