muro romano, y te agradeceré el Préstamo del MS. del que hablas.
Otra carta sin firma, procedente de Filadelfia, dio que pensar igualmente, sobre todo por el siguiente pasaje:
Observaré lo que dice respecto al envío de Cuentas únicamente en sus Embarcaciones, pero no siempre puedo estar seguro de cuándo esperarlas. En el Asunto del que se habló, requiero tan solo una cosa más; pero deseo estar seguro de comprenderle exactamente.
Me informa que no debe faltar ninguna Parte si se han de conseguir los mejores Efectos, pero usted bien sabe lo difícil que es estar seguro. Parece un gran Riesgo y Carga llevarse la Caja entera, y en la Ciudad (es decir, St. Peter’s, St. Paul’s, St. Mary’s o Christ Church) apenas puede hacerse en absoluto.
Pero sé qué Imperfecciones hubo en la que se levantó en octubre pasado, y cuántos Espécimenes vivos se vio obligado a emplear antes de dar con el Modo correcto en el año de 1766; así que me dejaré guiar por usted en todo. Estoy impaciente por su Bergantín, y pregunto a diario en el Muelle del Sr. Biddle.
Una tercera carta sospechosa estaba en una lengua desconocida e incluso en un alfabeto desconocido. En el diario de Smith hallado por Charles Ward se copia torpemente una sola combinación de caracteres repetida a menudo; y las autoridades de la Universidad Brown han declarado que el alfabeto es amárico o abisinio, aunque no reconocen la palabra.
Ninguna de estas epístolas fue entregada jamás a Curwen, aunque la desaparición de Jedediah Orne de Salem, registrada poco después, demostró que los hombres de Providence tomaron ciertas medidas discretas.