Willett repasó ahora todo el caso con energía febril; siendo en este momento cuando obtuvo las declaraciones de los obreros que habían visto a Charles encontrar los documentos de Curwen, y cuando colacionó los incidentes de las noticias de periódico destruidas, buscando estas últimas en la oficina del Journal.
El jueves, ocho de marzo, los doctores Willett, Peck, Lyman y Waite, acompañados por el señor Ward, hicieron al joven su trascendental visita; sin ocultar en ningún momento su propósito e interrogando al ya declarado paciente con extrema minuciosidad. Charles, aunque tardó un tiempo desacostumbrado en responder a la llamada y aún despedía un tufo a extraños y nocivos olores de laboratorio cuando hizo por fin su agitada aparición, demostró ser un sujeto de todo menos recalcitrante; y admitió abiertamente que su memoria y su equilibrio se habían resentido un tanto debido a su intensa dedicación a estudios abstrusos. No ofreció resistencia cuando se insistió en su traslado a otros aposentos; y pareció, en verdad, mostrar un alto grado de inteligencia al