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nydus/The Case of Charles Dexter WardPublic
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II. Un antecedente y un horror

Curwen, a pesar de todas las precauciones, al parecer sentía que se tramaba algo; pues ahora se notaba que llevaba un aire inusualmente preocupado. Su coche se veía a todas horas en la ciudad y en la carretera de Pawtuxet, y fue abandonando poco a poco el aire de cordialidad forzada con el que últimamente había procurado combatir el prejuicio del pueblo.

Los vecinos más cercanos a su granja, los Fenner, advirtieron una noche un gran haz de luz que se proyectaba hacia el cielo desde alguna abertura en el tejado de aquel enigmático edificio de piedra con ventanas altas y excesivamente estrechas; un suceso que comunicaron rápidamente a John Brown en Providence.

Mr. Brown se había convertido en el líder ejecutivo del selecto grupo empeñado en la extirpación de Curwen, y había informado a los Fenner de que se iba a tomar alguna medida. A ellos les había encomendado el deber de vigilar la granja de Curwen y de informar regularmente de cada incidente que tuviera lugar allí.

La probabilidad de que Curwen estuviera alerta y tramando cosas insólitas, según sugería el extraño haz de luz, precipitó por fin la acción tan cuidadosamente ideada por el grupo de ciudadanos serios. Según el diario de Smith, una compañía de un centenar de hombres se reunió a las diez de la noche del viernes 12 de abril de 1771 en la gran sala de la Fonda de Thurston, bajo el signo del León Dorado, en Weybosset Point, al otro lado del puente. Del grupo directivo de hombres prominentes, además del líder, John Brown, estaban presentes el doctor Bowen, con su maletín de instrumentos quirúrgicos; el presidente Manning, sin la gran peluca (la mayor de las Colonias) por la que era célebre; el gobernador Hopkins, envuelto en una capa oscura y acompañado por su marinero hermano

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