lograba apreciar con terrible agudeza el grado de su desorganización física. Hasta la conocida mancha de nacimiento de color aceituna en su cadera había desaparecido, mientras que en su pecho lucía un gran lunar negro o cicatriz que jamás había estado allí antes, y que hizo que Willett se preguntara si el joven se habría sometido alguna vez a alguna de las «marcas de bruja» que, según se decía, eran infligidas en ciertos encuentros nocturnos y malsanos en parajes agrestes y solitarios. El doctor no podía apartar de su mente la transcripción de cierto juicio por brujería de Salem que Charles le había enseñado en los viejos días de confianza, y que decía: > « El Sr. G. B. puso en esa Noche la Marca del Diablo sobre Bridget S. , Jonathan A. , Simon O. , Deliverance W. , Joseph C. , Susan P. , Mehitable C. , y Deborah B. » El rostro de Ward también le preocupaba horriblemente, hasta que de pronto descubrió por qué estaba horrorizado. Por encima del ojo derecho del joven
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IV. Una mutación y una locura
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