Encontrar, en la lejana Salem, una prueba tan repentina de la importancia de esta conocida buhardilla en la historia de su propia familia resultó ser algo sumamente impresionante para Ward; y resolvió explorar el lugar inmediatamente a su regreso.
Las fases más místicas de la carta, que él tomó por algún tipo extravagante de simbolismo, francamente lo desconcertaron; aunque anotó con un estremecimiento de curiosidad que el pasaje bíblico aludido —Job 14, 14— era el conocido versículo: «Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir? Todos los días de mi edad esperaré, hasta que llegue mi liberación».
El joven Ward volvió a casa en un estado de placentera expectación, y pasó el sábado siguiente en un largo y minucioso estudio de la casa en Olney Court. El lugar, que ahora se desmoronaba con los años, nunca había sido una mansión, sino una modesta casa urbana de madera de dos pisos y medio del conocido estilo colonial de Providence, con un sencillo tejado a dos aguas, una