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nydus/The Case of Charles Dexter WardPublic
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II. Un antecedente y un horror

Débiles gritos y lamentos provenían de manera inconfundible de vez en cuando de lo que parecía ser la tierra firme en lugares alejados de cualquier estructura; mientras que, ocultada entre los arbustos a lo largo de la ribera del río en la parte posterior, donde el terreno elevado descendía abruptamente hacia el valle del Pawtuxet, se encontró una puerta ojival de roble en un marco de pesada mampostería, que era obviamente una entrada a las cavernas del interior de la colina.

Fue en enero de 1770, mientras Weeden y Smith aún debatían vanamente sobre qué pensar o hacer, si es que cabía hacerlo, en relación con todo aquel desconcertante asunto, cuando ocurrió el incidente de la Fortaleza. Exasperada por la quema del cúter de recaudación Liberty en Newport durante el verano anterior, la flota de aduanas bajo el mando del almirante Wallace había adoptado una mayor vigilancia respecto a los barcos sospechosos; y en esta ocasión la goleta armada de Su Majestad Cygnet, al mando del capitán Charles Leshe, capturó tras una breve persecución, una madrugada, la gabarra Fortaleza de Barcelona, España, al mando del capitán Manuel Arruda, con rumbo, según su cuaderno de bitácora, desde El Cairo, Egipto, hasta Providence. Al ser registrada en busca de contrabando, esta nave reveló el asombroso hecho de que su cargamento consistía exclusivamente en momias egipcias, consignadas a «Sailor A. B. C.», quien acudiría a retirar su mercancía en una lancha en las proximidades de Namquit Point, y cuya identidad el capitán Arruda se sentía obligado por honor a no revelar. El Tribunal de Vicealmirantazgo de Newport, sin saber qué hacer ante la naturaleza exenta de contrabando de la carga por un lado y el secreto ilegal de la entrada por otro, transigió siguiendo la recomendación del recaudador Robinson al dejar en libertad al barco, pero prohibiéndole fondear en aguas de Rhode Island. Hubo posteriores rumores de que había sido visto en el puerto de Boston, aunque jamás entró abiertamente en él.

Este extraordinario incidente no dejó de causar revuelo en Providence y no fueron pocos los que dudaron de la existencia de alguna conexión

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