ordenaba una invasión general, se había producido un repiqueteo apagado de fusilería seguido por un horrible grito bramante que el corresponsal Luke Fenner había representado en su epístola con los caracteres « Waaaahrrrrr—R’waaahrrr. » Este grito, sin embargo, había poseído una cualidad que ninguna mera escritura podía transmitir, y el corresponsal menciona que su madre se desmayó por completo al oírlo.
Más tarde se repitió con menos fuerza, y se sucedieron más detonaciones lejanas, aunque más ahogadas; junto con una fuerte explosión de pólvora procedente de la dirección del río.
Una hora después, todos los perros empezaron aullar de forma espantosa, y se produjeron unos vagos ruidos subterráneos tan acusados que los candelabros temblaron sobre la repisa de la chimenea.
Se percibió un fuerte olor a azufre; y el padre de Luke Fenner declaró haber oído la tercera señal de socorro o de emergencia, aunque los demás no lograron detectarla.