El lunes por la tarde, el Sr. Joseph Curwen, comerciante de esta villa, contrajo matrimonio con la Srta. Eliza Tillinghast, hija del capitán Dutie Tillinghast, una joven dama que posee un mérito verdadero, sumado a una hermosa persona, para ennoblecer el estado conyugal y perpetuar su felicidad.
Sin embargo, la influencia social de los Tillinghast no se podía negar; y una vez más Joseph Curwen vio su casa frecuentada por personas a las que de otro modo nunca habría podido inducir a cruzar su umbral. Su aceptación no era en absoluto completa, y su esposa sufrió socialmente por aquella incursión forzada; pero, al menos, el muro del ostracismo absoluto se había desgastado un tanto. En su trato hacia su esposa, el extraño novio asombró tanto a ella como a la comunidad al mostrar una amabilidad y una consideración extremas. La nueva casa de Olney Court estaba ahora