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nydus/The Case of Charles Dexter WardPublic
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IV. Una mutación y una locura

«Estoy tísico perdido —comenzó— por culpa de este maldito aire del río. Debe disculpar mi forma de hablar. Supongo que viene de parte de mi padre para ver qué me aqueja, y espero que no le diga nada que pueda alarmarlo».

Willett estudiaba estos tonos raspantes con extrema atención, pero estudiaba con aún mayor atención el rostro del hablante. Algo, sentía, iba mal; y pensó en lo que la familia le había contado acerca del susto que se había llevado aquel mayordomo de Yorkshire una noche. Hubiera deseado que no estuviera tan oscuro, pero no pidió que se levantara ninguna persiana. En su lugar, se limitó a preguntarle a Ward por qué se había desdicho de aquel tono frenético de hacía poco más de una semana.

—A eso iba —respondió el anfitrión—. Ha de saber que tengo los nervios muy destrozados, y hago y digo cosas extrañas que no alcanzo a explicar. Como le he dicho a menudo, estoy al borde de grandes asuntos; y la inmensidad de estos suele aturdirme. Cualquiera podría asustarse con razón de lo que he descubierto, pero no pienso dejarme amedrentar por mucho tiempo. Fui un tonto al poner ese guardián y quedarme en casa; pues, habiendo llegado tan tan lejos, mi lugar está aquí. Mis cotillas vecinos no hablan bien de mí, y tal vez me dejé llevar por la debilidad hasta creerme lo que dicen de mí. No hay maldad alguna para nadie en lo que hago, siempre y cuando lo haga correctamente. Tenga la bondad de esperar seis meses, y le mostraré algo que recompensará con creces su paciencia.

«Bien puede saber que tengo un modo de averiguar asuntos antiguos por medios más seguros que los libros, y le dejo a usted juzgar la importancia de lo que puedo aportar a la historia, la filosofía y las artes en razón de las puertas a las que tengo acceso.

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