del capitán James Tillinghast», de cuya Paternidad la familia no había conservado ningún rastro. A finales de 1918, mientras examinaba un volumen de los registros municipales originales en manuscrito, el joven genealogista encontró una anotación que describía un cambio legal de nombre, por el cual en 1772 una tal Sra. Eliza Curwen, viuda de Joseph Curwen, retomaba, junto con su hija Ann de siete años, su apellido de soltera, Tillinghast; bajo el argumento «de que el nombre de su Marido se había vuelto un Reproche público a causa de lo que se supo tras su Deceso; lo cual confirmaba un antiguo rumor común, si bien no debía ser creído por una Esposa leal hasta que fuera probado de tal modo que quedara por completo Fuera de toda Duda». Esta anotación salió a la luz debido a la separación accidental de dos hojas que habían sido cuidadosamente pegadas y tratadas como una sola mediante una trabajosa revisión de la numeración de las páginas.
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I. Un resultado y un prólogo
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