cantidad de hechos que entrelazar y un segundo testigo presencial para refutar la posible acusación de que los celos y el rencor habían estimulado su imaginación. Como primer confidente eligió al capitán James Mathewson, del Enterprise, quien, por un lado, lo conocía lo suficiente como para no dudar de su veracidad y, por el otro, era lo bastante influyente en el pueblo como para ser escuchado a su vez con respeto. La conversación tuvo lugar en una habitación del piso superior de la taberna de Sabin, cerca de los muelles, con Smith presente para corroborar prácticamente cada afirmación; y se pudo ver que el capitán Mathewson estaba enormemente impresionado. Como casi todos los demás en el pueblo, él mismo había tenido oscuras sospechas acerca de Joseph Curwen; por lo tanto, solo hacían falta esta confirmación y esta ampliación de datos para convencerlo absolutamente. Al final de la conferencia se mostró muy serio y exigió un estricto silencio a los dos jóvenes.
Las personas idóneas a quienes informar, según creía, serían el doctor Benjamin West, cuyo folleto sobre el reciente tránsito de Venus demostraba que