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nydus/The Case of Charles Dexter WardPublic
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III. Una búsqueda y una evocación

mayor, se sentó y durante un rato escuchó las amonestaciones que hacía tanto tiempo merecía. No hubo ninguna escena. Al final de la charla convino en que su padre tenía razón, y en que sus ruidos, murmullos, encantamientos y olores químicos eran en verdad molestias inexcusables. Por el susto y el desmayo de su madre expresó el más profundo remordimiento, y explicó que la conversación oída más tarde formaba parte de un elaborado simbolismo destinado a crear una determinada atmósfera mental. Su uso de términos químicos abstrusos confundió un poco a Mr. Ward, pero la impresión final fue de indudable sensatez y aplomo, a pesar de una misteriosa tensión de la máxima gravedad. Mr. Ward apenas sabía qué pensar de todo aquel asunto. Era tan misterioso como la muerte del pobre viejo Nig, cuyo cuerpo rígido había sido hallado una hora antes en el sótano, con los ojos desorbitados y la boca contraída por el miedo.

Impulsado por un vago instinto detectivesco, el desconcertado padre miró ahora con curiosidad los estantes vacíos para ver qué se había llevado su hijo al desván. La biblioteca del joven estaba clasificada de manera clara y estricta, de modo que a simple vista se podía saber qué libros, o al menos qué tipo de libros, habían sido retirados. En esta ocasión, el señor Ward se sorprendió al descubrir que no faltaba nada relacionado con lo oculto o lo antiquario, más allá de lo que ya se había llevado antes. Estas nuevas retiradas eran todas obras modernas: historias, tratados científicos, geografías, manuales de literatura, obras filosóficas y ciertos periódicos y revistas contemporáneos. Era un cambio muy curioso respecto a la reciente racha de lecturas de Charles Ward, y el padre se detuvo atrapado en un torbellino cada vez mayor de perplejidad y en una abrumadora sensación de extrañeza. La extrañeza era una sensación muy aguda, que casi le arañaba el pecho mientras se esforzaba por averiguar qué era exactamente lo que iba mal a su alrededor. Algo iba mal, de manera tanto tangible como espiritual.

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