Esta línea, que partía de la Puerta Quemada, encontraba primero la batería de Palafox, luego el Molino, el molino en la ciudad, después la huerta de San Agustín; seguía hasta el molino de Goicoechea, situado un poco fuera del barrio, luego hasta el huerto de Las Mónicas y hasta los de San Agustín; más arriba, una gran batería y la casa de González. Esto es todo cuanto recuerdo de Las Tenerías. Había por allí un paraje llamado el Sepulcro, debido a su cercanía a una iglesia de ese nombre. Más de una parte del arrabal merecía, en verdad, el nombre de sepulcro. No os digo más para no fatigaros con estos pormenores descriptivos, innecesarios para quien conoce aquellos lugares gloriosos e insuficientes para quien no ha podido visitarlos.
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