de la Corona en el año 1903, abarca unas sesenta y dos páginas, que pueden leerse íntegramente en el «Libro Blanco, África, n.º 1, 1904». > No me disculparé por la extensión de los extractos, ya que esta, la primera exposición oficial, fue un documento histórico y a partir de su publicación marcamos el primer paso en esa cadena de acontecimientos que sin duda está destinada a arrebatar el Estado del Congo de unas manos que se han demostrado tan indignas, y a situarlo en condiciones que ya no sean una desgracia para la civilización europea. Cabe señalar antes de empezar que en algunas de estas conversaciones con los nativos estuvo presente el señor Scrivener, y que este corrobora el relato ofrecido
El principio del informe del Sr. Casement muestra cuán dispuesto estaba a elogiar donde el elogio era posible, y a decir todo lo que se podía decir en favor de la Administración. Habla de una «intervención europea enérgica», y añade que «nadie que conociera anteriormente el Alto Congo podría dudar de que gran parte de esta intervención ha sido necesaria». «Estaciones admirablemente construidas y admirablemente conservadas saludan al viajero en muchos puntos». «Hoy en día el ferrocarril funciona con la mayor eficacia». Atribuye la enfermedad del sueño como «una causa de la disminución aparentemente masiva de la vida humana que observé por todas partes en las regiones visitadas de nuevo; debe asignarse un lugar destacado a este mal. Los nativos atribuyen sin duda su alarmante tasa de mortalidad a esto como una de las causas determinantes, aunque atribuyen, y creo que