que verdad.
Y hasta aquí el señor Clark, el estadounidense. A continuación seguirá el testimonio del señor Scrivener, el inglés, que abarca más o menos el mismo lugar y fecha. Pero para que la perspectiva no parezca demasiado anglosajona, permítanme interpolar un párrafo de los viajes de un francés, el señor León Berthier, cuyo diario fue publicado por el Instituto Colonial de Marsella en 1902:
«Puesto belga de Imesse bien construido. El Chef de Poste está ausente.
Ha ido a castigar al poblado de M’Batchi, culpable de llegar con un poco de retraso en el pago del impuesto sobre el caucho... Una canoa llena de soldados del Estado del Congo regresa del pillaje de M’Batchi... Treinta muertos, cincuenta heridos... A las tres en punto llego a M’Batchi, el escenario del sangriento castigo del Chef de Poste de Imesse. ¡Pobre pueblo! Los escombros de chozas miserables... Uno se marcha humillado y entristecido de estas escenas de desolación, lleno de sentimientos indescriptibles».