“... En todos los puestos de la orilla norte (derecha), entre Yambuya y Basoko, encontré a los agentes europeos ausentes en el interior, y en Basoko misma solo el médico se había quedado al mando, mientras que el resto del personal se encontraba ausente ‘en expédition’, es decir, en expediciones punitivas.
Me quedé en Basoko cinco días, en parte a petición del doctor Grossule y en parte en el esfuerzo por averiguar algo sobre las operaciones que se estaban llevando a cabo en el interior.
Llegaron tres cargamentos de prisioneros en canoa, todos severamente cargados de cadenas. Pero todo lo que pude averiguar fue que los habían enviado desde el promotorio situado entre la desembocadura del Aruwimi y el Congo, donde el teniente barón von Otter había sido enviado para hacer cumplir las ordenanzas laborales.
“En todas las aldeas de los basenjis por las que he pasado en mis dos viajes, los nativos afirman que les lleva tres semanas cada mes encontrar y recolectar su cuota de caucho, además de llevarla una vez cada tres tres meses al puesto del Estado, situado a una distancia de cuatro a seis días.”
“Este país está gravado al máximo, y ni un solo centavo de lo recaudado se gasta en los caminos. Este estado de la vía más importante de la provincia no es otra cosa que vergonzoso, y sin embargo este es el camino del que las autoridades están realmente orgullosas.
“Así, con la excepción de un pago insignificante por algunas cosas, el Gobierno lleva a cabo la labor del país sin más gastos que los salarios y las raciones europeas de los agentes blancos, y estos son en número extremadamente reducido. Es verdad que están la Force Publique y algunos travailleurs. Estos son reclutados mediante conscripción y reciben paga y raciones, pero a la tarifa más baja posible...
“En cuanto al Basenji, los siguientes detalles sobre una aldea en la selva mostrarán sus obligaciones. Esta aldea tiene catorce varones adultos; su