pueblo y se metería en problemas con el Gobierno si no podía satisfacer sus exigencias, se negó. Sin embargo, el funcionario belga insistió tanto que Kingeleza había accedido finalmente para evitar un enfrentamiento con el Gobierno.
En su camino para realizar la «investidura», el funcionario belga saqueó algunas aldeas y mató a dos hombres. La gente de Kingeleza, que se había reunido para presenciar la investidura, al enterarse del trato infligido a las otras aldeas, se aterrorizó y huyó de sus propios hogares, los cuales los belgas, al llegar, encontraron desiertos.
Por lo cual los soldados procedieron a sacar a la fuerza a los fugitivos del bosque, donde se ocultaban. Veinte fueron capturados, entre ellos una de las hermanas de Kingeleza, una muchacha joven y de aspecto atractivo. Cuatro de los aldeanos fueron puestos en libertad posteriormente, y el resto fue conducido junto con otros botines hacia Popocabacca.
Al evangelista adscrito a la misión americana, que se encontraba ausente en el Bajo Congo, le forzaron la casa y le robaron una tienda de campaña y material escolar.
“En cuanto a Kingeleza, algunos de los soldados belgas se lo encontraron en el camino y le dispararon. No sabían que era Kingeleza, y el funcionario belga aún sigue buscando a Kingeleza.
«Este mismo "jefe de bandidos", como prefiero llamarle, acaba de perpetrar otra incursión para la cual incluso penetró en territorio portugués a pocas horas de donde estoy escribiendo, destruyendo caprichosamente todo lo que no pudo llevarse. La gente había huido, por fortuna, antes de que él llegara. Los portugueses están denunciando este ultraje al gobernador general en Luanda».