El 5 de diciembre, dice:
“Hace un año pasamos o visitamos entre aquí y Ikoko los siguientes pueblos:
| Población probable | ||
|---|---|---|
| Lobwaka | 250 | |
| Boboko | 250 | |
| Bosungu | 100 | |
| Kenzie | 150 | |
| Bokaka | 200 | |
| Mosenge | 150 | |
| Ituta | 80 | |
| Ngero | 2000 | |
| Total | 3,180 |
“Hace una semana subí, y solo en Ngero había gente: allí encontramos diez. Ikoko no albergaba a más de doce personas además de las empleadas por Frank. Más allá de Ikoko ocurre lo mismo”.
El 12 de abril de 1895, escribe:
“Siento que las conversaciones sobre el caucho continúen. Todas las semanas oímos hablar de algún combate, y hay frecuentes «disputas», incluso en nuestra aldea, con los soldados armados e indisciplinados... Durante los últimos doce meses ha costado más vidas de las que las guerras indígenas y la superstición habrían sacrificado en tres o cinco años. La gente hace esta comparación entre ellos... Parece increíble y espantoso pensar en estos hombres salvajes armados con rifles y sueltos para cazar y matar gente, porque no consiguen caucho para venderlo por una miseria al Estado, y pone los pelos de la punta verlos regresar con manos de los asesinados y encontrar manos de niños pequeños, entre las de los mayores, que evidencian su «valentía».”