que un acuerdo internacional tiene más peso que los edictos de Boma. Estos hombres lo creyeron, y hallaron la muerte debido a su creencia sin derecho a indemnización, e incluso, en el caso del austriaco, sin protesta pública.
La siguiente sesión considerable de la Comisión tuvo lugar en Baringa.
El Sr. Harris y el Sr. Stannard, los misioneros de esta estación, habían desempeñado un papel noble en todo momento al esforzarse, dentro de sus muy limitados poderes, por proteger a los nativos de sus atormentadores. En ambos casos, y también en el de la Sra. Harris, esto se había hecho a riesgo reiterado de sus vidas.
Sus vecinos blancos de las fábricas de caucho también les hacían la vida imposible impidiéndoles recibir alimentos de los nativos y hostigándoles de diversas maneras. En una ocasión, un jefe y su hijo fueron asesinados por orden del agente blanco debido a que habían suministrado a la familia Harris el cuarto delantero de un antílope.