“Con la excepción de unas pocas personas que viven cerca del único puesto del Estado que existe actualmente en este lado del lago, que abastecen al Estado de kwanga y esteras grandes, todas las personas que vi pagan impuestos en caucho. El impuesto sobre el caucho es una carga intolerable; cuán intolerable me habría sido casi imposible de creer de no haberlo visto. ES DIFÍCIL DESCRIBIRLO CON CALMA. Lo que encontré fue simplemente esto: el «impuesto» exige de veinte a veinticinco días de trabajo al mes. Nunca ha habido una «ley de trabajo de cuarenta horas al mes» en el Dominio de la Corona, y mientras se exija el impuesto en caucho, nunca la habrá, al menos en la sección de este que visité. Si se aplicara esa ley, no se produciría ni podría producirse caucho, por la sencilla razón de que no queda caucho en esta sección del Dominio”.
Pasó algún tiempo antes de que descubriera que en el Domaine de la Couronne, al oeste del lago Leopold, no hay caucho. En mi trayecto iba encontrando continuamente a numerosos hombres que salían en busca de caucho, y escuché con asombro la distancia que tenían que caminar. Parecía tan imposible que me mostraba algo escéptico sobre la veracidad de lo que me contaban. Pero oí la misma historia tantas veces, y en tantos lugares diferentes, que al fin me vi obligado a aceptarla. A mi regreso seguí esta pista, y comprobé que todo era verdad. Y descubrí también que el caucho se recolecta del Domaine Privé en bosques situados entre diez y cuarenta millas más allá del límite del Dominio de la Corona.
“Una vez encontradas las enredaderas, la extracción del caucho es una pequeña parte de la labor. He hecho un cálculo cuidadoso de la distancia que la gente que conocí tiene que caminar, y encuentro que el promedio no puede ser inferior a 300 millas entre la ida y la vuelta. Pero caminar hacia el bosque y de regreso no ocupa de veinte a veinticinco días al mes. Cubrirán las 300 millas en diez o doce días. El resto del tiempo se emplea en buscar las enredaderas y en sangrarlas una vez encontradas. Me