EL FUNCIONAMIENTO DEL SISTEMA
Habiendo reclamado, como he demostrado, la totalidad de las tierras, y por consiguiente la totalidad de sus frutos, el Estado —es decir, el Rey— procedió a construir un sistema mediante el cual estos frutos pudieran ser recolectados con la mayor rapidez y al menor coste.
La esencia de este sistema consistía en que las personas que habían sido desposeídas (irónicamente llamadas «ciudadanos») debían verse obligadas a recolectar, para beneficio del Estado, aquellos mismos productos que les habían sido arrebatados.
Esto debía lograrse por dos medios;
- el uno, la tributación, mediante la cual se reclamaría a cambio de nada una cantidad arbitraria, cada vez mayor hasta consumir casi la totalidad de sus vidas en la recolección.
- El otro, el denominado trueque, mediante el cual se pagaba a los nativos por las mercancías exactamente lo que el Estado decidía darles, y en la forma en que el Estado decidía entregarlas, sin permitir la competencia de ningún otro comprador.
Esta remuneración, de un valor ridículo, adoptaba la forma más absurda, viéndose los nativos obligados a aceptarla, fuera cual fuese la cantidad y por poco que la desearan.
El cónsul Thesiger, en 1908, al describir su llamado trueque, dice: