Codal
nydus/The Crime of the CongoPublic
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V. Más frutos del sistema

el cincuenta y el setecientos por ciento anual), todas las partes del acuerdo salieron ganando.

Otro nuevo factor en la situación fue la conclusión, en 1898, de la línea férrea del Bajo Congo, que conecta Boma con Stanley Pool y evita así las cataratas.

La empresa en sí era benéfica y espléndida. Los medios con los que se llevó a cabo fueron inescrupulosos e inhumanos. Si la civilización no tuviera otra queja contra el Estado del Congo que la historia de la construcción de su ferrocarril con su trabajo forzado, tan diferente de la tradición del procedimiento tropical de otras pocas colonias europeas, constituiría una grave acusación.

Ahora esto pasa a ser insignificante si se compara con la esclavización de todo un pueblo y los veinte años de masacre ininterrumpida. A modo de esbozo de la situación en la región ferroviaria, he aquí una pequeña semblanza de M. Edouard Picard, del Senado belga, quien la vio durante su construcción:

“La cruel impresión que transmiten los bosques mutilados —escribió—, > se acentúa en aquellos lugares donde, hasta hace poco, se anidaban aldeas nativas, ocultas y protegidas por un follaje espeso y elevado. Sus habitantes han huido. Han huido a pesar de las alentadoras conversaciones y de las promesas de paz y buen trato. Han quemado sus chozas, y grandes montones de cenizas señalan los sitios, en medio de palmerales desiertos y campos de bananos arrasados. Los terrores causados por el recuerdo de azotes inhumanos, de masacres, de violaciones y secuestros, rondan sus pobres cerebros, y marchan como fugitivos en busca de refugio en los recesos de la selva hospitalaria, o, cruzando las fronteras, para hallarlo en el Congo francés o

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