pasaje interesante sobre los misioneros:
“A menudo también, en las regiones donde se establecen estaciones evangélicas, el nativo, en lugar de acudir al magistrado, su protector natural, adopta la costumbre, cuando cree tener una queja contra un agente o un funcionario del Ejecutivo, de confiar en el misionero.
Este último lo escucha, lo ayuda según sus medios y se convierte en el eco de todas las quejas de una región.
De ahí la asombrosa influencia que los misioneros poseen en algunas partes del territorio. Esta se ejerce no solo entre los indígenas dentro del ámbito de su propaganda religiosa, sino sobre todas las aldeas cuyos problemas han escuchado.
El misionero se convierte, para el nativo de la región, en el único representante de la equidad y la justicia; añade al ascendiente adquirido por su celo religioso el prestigio que, en interés del propio Estado, debería recaer en los magistrados”.