Pero aunque lo que voy a proponer tal vez no se encuentre fácilmente, si la mayoría del Estado llegara a estar compuesta por hombres de bien, ¿deberían preferir a un solo gobernante incorrupto o a muchos igualmente buenos?, ¿no es evidente que habrían de elegir a los muchos?
Pero puede haber divisiones entre [1286b] estos, cosa que no puede suceder cuando hay uno solo.
A esto se puede responder que todas sus almas estarán tan animadas por la virtud como la de este solo hombre.
Si entonces un gobierno de muchos, y todos ellos hombres buenos, constituye una aristocracia, y el gobierno de uno un poder real, es evidente que el pueblo debería elegir más bien lo primero que lo segundo; y esto, sea el Estado poderoso o no, si se puede hallar a un número semejante de personas tan parecidas: y por esta razón es probable que los primeros gobiernos fuesen generalmente monarquías; porque era difícil encontrar a un número de personas eminentemente virtuosas, más particularmente tal como estaba entonces el mundo dividido en pequeñas comunidades; además, los reyes eran nombrados en reconocimiento a los beneficios que habían conferido a la humanidad; pero tales acciones son propias de hombres buenos: mas cuando aparecieron al mismo tiempo muchas personas iguales en virtud, no toleraron la superioridad, sino que buscaron la igualdad y establecieron un Estado libre; pero después de esto, cuando degeneraron, hicieron de lo público una propiedad; lo cual probablemente dio origen a las oligarquías; pues hicieron del mérito la riqueza, y los honores del gobierno se reservaron para los ricos: y estos se convirtieron después en tiranías, y estas a su vez dieron origen a las democracias; pues al disminuir continuamente el poder de los tiranos