entre los diferentes ciudadanos; lo mismo ocurre con cada individuo en particular, pues de no ser así, ni la Divinidad ni el universo podrían ser perfectos, ya que en ninguno de ambos puede existir algo externo de manera separada. De esto resulta evidente que esa misma vida que es feliz para cada individuo lo es también para el Estado y para cada uno de sus miembros.
Ancla H2