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nydus/FrankensteinPublic
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Capítulo XXIII

los antiguos mártires. Pero para un magistrado ginebrino, cuya mente estaba ocupada por ideas muy distintas a las de la devoción y el heroísmo, esta elevación de espíritu tenía mucho de apariencia de locura. Se esforzó en calmarme como una nodriza a un niño, y achacó mi relato a los efectos del delirio.

—¡Hombre —exclamé—, cuán ignorante eres en tu orgullo de la sabiduría! Detente; no sabes lo que dices.

Salí de la casa furioso y perturbado, y me retiré a meditar en otro modo de acción.

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