CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/FrankensteinPublic
Página 291 de 295
Table of Contents

Capítulo XXIV

Algunas semanas antes de este período había conseguido un trineo y perros, y así atravesé las nieves con una velocidad inconcebible. No sé si el demonio poseía las mismas ventajas; pero descubrí que, así como antes había perdido terreno a diario en la persecución, ahora lo iba alcanzando: tanto es así que, cuando vi el océano por primera vez, él llevaba apenas un día de ventaja, y esperaba interceptarlo antes de que llegara a la playa.

Con nuevo valor, por lo tanto, proseguí, y en dos días llegué a una mísera aldea a la orilla del mar. Pregunté a los habitantes acerca del demonio, y obtuve información precisa. Un monstruo gigantesco, dijeron, había llegado la noche anterior, armado con un fusil y muchas pistolas; poniendo en fuga a los moradores de una cabaña solitaria, por miedo a su aterrador aspecto.

Se había llevado su reserva de comida para el invierno y, colocándola en un trineo, para arrastrar el cual se había apoderado de una numerosa jauría de perros entrenados, los había anclado al arnés y esa misma noche, para alegría de los aterrorizados aldeanos, había continuado su viaje a través del mar en una dirección que no conducía a ninguna tierra; y conjeturaban que debía de perecer rápidamente por la ruptura del hielo, o congelarse por las heladas eternas.

291