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nydus/FrankensteinPublic
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Carta IV

Nos ha sucedido un accidente tan extraña, que no puedo dejar de consignarlo por escrito, aunque es muy probable que me veas antes de que estos papeles lleguen a tus manos. > El lunes pasado (31 de julio), estuvimos a punto de vernos rodeados por el hielo, que cerró el paso al barco por todas partes, dejándonos apenas el espacio de mar necesario para flotar. Nuestra situación era un tanto peligrosa, especialmente porque estábamos cercados por una espesa niebla. En consecuencia, nos pusimos a la capa, esperando que se produjera algún cambio en la atmósfera y en el tiempo. > Alrededor de las dos, la neblina se disipó y pudimos contemplar, extendidas en todas direcciones, unas llanuras de hielo vastas e irregulares que parecían no tener fin. Algunos de mis compañeros gimieron, y mi propio espíritu comenzó a inquietarse con pensamientos de zozobra, cuando un extraño espectáculo atrajo de repente nuestra atención y apartó nuestra inquietud de nuestra propia situación. Vimos pasar hacia el norte, a una distancia de media milla, un carruaje bajo montado sobre un trineo y tirado por perros: un ser que tenía la forma de un hombre, pero Aparentemente de estatura gigantesca, iba sentado en el trineo y guiaba a los perros. Observamos el rápido avance del viajero con nuestros catalejos, hasta que se perdió entre las lejanas

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