CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/FrankensteinPublic
Página 38 de 295
Table of Contents

Carta IV

disfruta de esta bendición. > “Estoy de acuerdo con usted —respondió el desconocido⁠—; somos criaturas inacabadas, a medio hacer, si alguien más sabio, mejor y más querido que nosotros⁠—como debe ser un amigo así⁠— no presta su ayuda para perfeccionar nuestra débil y defectuosa naturaleza. Yo tuve una vez un amigo, el más noble de los seres humanos, y tengo derecho, por tanto, a juzgar en materia de amistad. Usted tiene esperanza, y el mundo por delante, y ningún motivo para la desesperación. Pero yo⁠—yo lo he perdido todo y no puedo comenzar la vida de nuevo.” > Al decir esto, su rostro adquirió la expresión de un dolor sereno y profundo que me partió el alma. Pero guardó silencio y al poco se retiró a su camarote. > Aun con el espíritu quebrantado como lo tiene, nadie puede sentir más profundamente que él las bellezas de la naturaleza. El cielo estrellado, el mar y cuanto contemplan estas maravillosas regiones parecen conservar el poder de elevar su alma por encima de la tierra. Un hombre así posee una doble existencia: puede sufrir la miseria y verse abrumado por las desilusiones; sin embargo, cuando se retira a su propio interior, es como un espíritu celestial coronado por un halo, en cuyo círculo no se atreve a penetrar ninguna pena ni insensatez. > ¿Te reirás del entusiasmo que expreso hacia este divino errante? No lo harías si lo vieras. Has sido educada y refinada por los libros y el retiro del mundo, y por eso eres algo exigente; pero esto no hace sino prepararte mejor para apreciar los extraordinarios méritos de este hombre maravilloso. A veces he intentado descubrir qué cualidad

38