con constancia y laboriosidad;—pero además de esto, hay un amor por lo maravilloso, una fe en lo maravilloso, entrelazados en todos mis proyectos, que me arrastra fuera de los caminos comunes de los hombres, incluso hacia el mar salvaje y las regiones nunca visitadas que estoy a punto de explorar. > > Pero volviendo a consideraciones más entrañables. ¿Volveré a verte, después de haber atravesado inmensos mares y de haber regresado por el cabo más austral de África o de América? No me atrevo a esperar tal éxito, mas no puedo soportar mirar el reverso de la medalla. Sigue escribiéndome por ahora a la menor oportunidad: es posible que reciba tus cartas en algunas ocasiones en las que más las necesite para sostener mi ánimo. Te quiero con mucha ternura. Recuérdame
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Carta II
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