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nydus/MiddlemarchPublic
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LXVII

Pero contra la adopción de esta medida, que aún le parecía una renuncia despreciable de su labor presente, una desviación culpable de lo que era un cauce real y tal vez cada vez más amplio para una actividad digna, para empezar de nuevo sin un destino justificado, existía este obstáculo: que el comprador, de conseguirse alguno, tal vez no apareciera con rapidez.

¿Y después?

Rosamond en un alojamiento modesto, aunque fuera en la ciudad más grande o en el pueblo más lejano, no encontraría la vida capaz de salvarla de la melancolía ni de librarlo a él del reproche de haberla precipitado en ella. Porque cuando un hombre se encuentra al pie de la cuesta en su fortuna, puede permanecer allí durante mucho tiempo a pesar de sus logros profesionales. En el clima británico no hay incompatibilidad entre la perspicuidad científica y las habitaciones amuebladas: la incompatibilidad se da principalmente entre la ambición científica y una esposa que pone objeciones a ese tipo de residencia.

Pero en medio de su vacilación, la oportunidad vino a decidir por él. Una esquela del señor Bulstrode le pidió a Lydgate que fuera a visitarlo al Banco. Últimamente se había manifestado una tendencia hipocondríaca en la constitución del banquero; y una falta de sueño, que en realidad no era más que una leve exageración de un síntoma dispéptico habitual, había sido recalcada por él como señal de una inminente locura. Quería consultar a Lydgate sin demora en aquella mañana en particular, aunque no tenía nada que contar más allá de lo que ya había contado antes. Escuchó con avidez lo que Lydgate tuvo que decir para disipar sus

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