¿Cómo se lo tomaría todo Rosamond?
He aquí otro eslabón más que arrastrar, y el pobre Lydgate estaba de mal humor para soportar su mudo dominio. No sentía ningún impulso de contarle el apuro que pronto debía ser común a ambos. Prefería esperar a la revelación fortuita que los acontecimientos no tardarían en provocar.