CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/MiddlemarchPublic
Page 1065 of 1251
Table of Contents

LXX

me dejaría un poco para empezar. Podría empezar a economizar en nuestra forma de vida. Y poco a poco mi clientela podría mejorar”.

—Si espera un momento, señor Lydgate, extenderé un cheque por esa cantidad. Soy consciente de que la ayuda, para ser eficaz en estos casos, debe ser completa.

Mientras Bulstrode escribía, Lydgate se volvió hacia la ventana pensando en su hogar, pensando en su vida con su buen comienzo a salvo de la frustración, con sus buenos propósitos aún intactos.

—Puede firmarme un pagaré por esto, Mr. Lydgate —dijo el banquero, avanzando hacia él con el cheque—. Y más adelante, espero, estará en condiciones de reembolsarme gradualmente. Entre tanto, me complace pensar que se verá libre de mayores apuros.

—Le estoy profundamente agradecido —dijo Lydgate—. Me ha devuelto la perspectiva de trabajar con cierta felicidad y alguna posibilidad de hacer el bien.

Le parecía un movimiento muy natural por parte de Bulstrode que hubiera reconsiderado su negativa: se correspondía con el lado más generoso de su carácter. Pero mientras espoleaba a su caballo hacia el galope, para llegar cuanto antes a casa, contarle la buena noticia a Rosamond y conseguir efectivo en el banco para entregárselo al agente de Dover, cruzó por su mente, con una impresión desagradable, como el vuelo de alas oscuras de mal augurio ante su vista, el pensamiento de aquel contraste en sí mismo que unos pocos meses habían traído —el de que él debiera alegrarse tanto de contraer una fuerte obligación personal—, ¡el de que debiera alegrarse tanto de conseguir dinero para sí mismo de Bulstrode!

El banquero sintió que había hecho algo para anular una causa de inquietud, y, sin embargo, apenas se sentía más tranquilo. No medía la

1065