tardaron en volver de escuchar el discurso de un misionero oriental, y estaban llenas de pesar porque papá no hubiera escuchado de primera mano las interesantes cosas que intentaban repetirlE.
Tal vez, entre todos los demás pensamientos ocultos, el que mayor consuelo le infundía era que, al menos, no era probable que Will Ladislaw fuera a divulgar lo ocurrido aquella noche.