Por la mañana estaba despejado, y estaban regando las calles del pueblo, y todos desayunamos en un café.
Bayona es un pueblo agradable. Es como un pueblo español muy limpio y está situado junto a un gran río.
Ya, muy temprano por la mañana, hacía mucho calor en el puente que cruzaba el río. Salimos al puente y luego dimos un paseo por el pueblo.
No estaba del todo seguro de que las cañas de Mike llegaran de Escocia a tiempo, así que buscamos una tienda de aparejos y finalmente le compramos una caña a Bill en un piso superior, encima de una tienda de tejidos. El hombre que vendía los aparejos no estaba, y tuvimos que esperar a que volviera. Por fin llegó, y compramos una caña bastante buena a buen precio y dos sacaderas.
Volvimos a salir a la calle y echamos un vistazo a la catedral. Cohn hizo algún comentario sobre que era un muy buen ejemplo de no sé qué, ya no me acuerdo. Parecía una bonita catedral, agradable y penumbrosa, como las iglesias españolas.
Luego subimos pasando el viejo fuerte y fuimos hasta la oficina local del Syndicat d'Initiative, de donde se supone que debía salir el autobús.
Allí nos dijeron que el servicio de autobuses no empezaba hasta el 1.º de julio.
Averiguamos en la oficina de turismo lo que debíamos pagar por un automóvil a Pamplona y alquilamos uno en un gran garaje a la vuelta del Teatro Municipal por cuatrocientos francos.