vez embisten a los bueyes?
“Claro. A veces van directo tras ellos y los matan”.
“¿No pueden hacer nada los bueyes?”
“No. Están intentando hacer amigos”.
“¿Por qué los han metido?”
“Para calmar a los toros y evitar que se rompan los cuernos contra los muros de piedra, o que se embistan unos a otros”.
—Qué bien se debe estar siendo buey.
Bajamos las escaleras, salimos por la puerta y cruzamos la plaza hacia el Café Iruña. Había dos taquillas de aspecto solitario en la mitad de la plaza. Sus ventanillas, rotuladas «Sol», «Sol y Sombra» y «Sombra», estaban cerradas. No abrirían hasta el día antes de la fiesta.