Codal
nydus/Aspects of the NovelPublic
Página 112 de 172
Table of Contents

Fantasía

Sin duda, el enfoque anterior no es críticamente sólido. Todos sabemos que una obra de arte es una entidad, etc., etc.; tiene sus propias leyes que no son las de la vida cotidiana, todo lo que le conviene es verdad, así que ¿por qué debería surgir ninguna duda sobre el ángel, etc., salvo si es adecuado para su libro?

¿Por qué situar a un ángel sobre una base diferente a la de un corredor de bolsa? Una vez en el reino de lo ficticio, ¿qué diferencia hay entre una aparición y una hipoteca? Veo la solidez de este argumento, pero mi corazón se niega a asentir.

El tono general de las novelas es tan literal que, cuando se introduce lo fantástico, produce un efecto especial: unos lectores se entusiasman, a otros se les hace un nudo en la garganta; exige un ajuste adicional debido a lo estrafalario de su método o de su tema⁠—como una atracción de feria dentro de una exposición por la que hay que pagar seis peniques además de la entrada original. Algunos lectores pagan encantados; solo por las atracciones de feria entraron a la exposición, y es solo a ellos a quienes ahora puedo dirigirme. Otros se niegan con indignación, y a estos les debemos nuestro más sincero respeto, pues no apreciar lo fantástico en la literatura no es no apreciar la literatura. Ni siquiera implica pobreza de imaginación, sino tan solo una aversión a satisfacer ciertas demandas que se le exigen.

El señor Asquith (si los corrillos no mienten) no pudo satisfacer las exigencias que le planteaba Lady Into Fox . No habría puesto objeción, según dijo, si el zorro se hubiera vuelto a convertir en dama, pero tal como estaban las cosas, se quedó con una sensación incómoda e insatisfactoria. Este sentimiento no desacredita en absoluto ni a un político eminente ni a un libro encantador. Simplemente significa que el señor Asquith, aunque era un auténtico amante de la literatura, no estaba dispuesto a pagar los seis peniques de más —o más bien estaba dispuesto a pagarlos, pero con la esperanza de que se los devolvieran al final.

112