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nydus/Aspects of the NovelPublic
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V. El argumento

asimila mentalmente. Lo contempla desde dos puntos de vista: aislado, y relacionado con los otros hechos que ha leído en páginas anteriores. Probablemente no lo comprenda, pero no espera hacerlo todavía. Los hechos en una novela altamente organizada (como The Egoist) suelen ser de la naturaleza de las correspondencias cruzadas y el espectador ideal no puede esperar contemplarlos debidamente hasta que esté sentado en lo alto de una colina al final. Este elemento de sorpresa o misterio —el elemento detectivesco, como se le llama a veces de manera un tanto vacua— es de gran importancia en una trama. Se produce mediante una suspensión de la secuencia temporal; un misterio es un bolsillo en el tiempo, y se presenta de forma burda, como en «¿Por qué murió la reina?», y de manera más sutil en gestos y palabras a medias explicados, cuyo verdadero significado solo se vislumbra páginas más adelante. El misterio es esencial para una trama, y no puede apreciarse sin inteligencia. Para el curioso no es más que otro «y entonces...». Para apreciar un misterio, una parte de la mente debe quedarse atrás, meditando, mientras la otra parte sigue su marcha.

Eso nos lleva a nuestra segunda cualidad: la memoria.

La memoria y la inteligencia están estrechamente conectadas, pues a menos que recordemos no podemos comprender.

Si para cuando la reina muere hemos olvidado la existencia del rey, nunca averiguaremos qué la mató.

El creador de tramas espera que recordemos, nosotros esperamos que no deje cabos sueltos.

Cada acción o palabra debe contar; debe ser económica y parca; incluso cuando sea complicada, ha de ser orgánica y estar libre de materia muerta.

Puede ser difícil o fácil, puede y debe contener misterios, pero no debe inducir a error.

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