hay más de un factor en ellos, obtenemos el principio de la curva hacia lo redondo.
El personaje verdaderamente plano puede expresarse en una sola frase como «Nunca abandonaré al señor Micawber». Ahí está la señora Micawber: dice que no abandonará al señor Micawber, no lo abandona, y ahí la tienen. O: «Debo ocultar, aun mediante subterfuges, la pobreza de la casa de mi amo». Ahí está Caleb Balderstone en La novia de Lammermoor. No utiliza la frase exacta, pero lo describe por completo; no tiene existencia fuera de ella, carece de placeres, de ninguna de las pasiones privadas y dolores que deben de complicar al más fiel de los sirvientes. Haga lo que haga, vaya donde vaya, cuente las mentiras que cuente o rompa los platos que rompa, todo es para ocultar la pobreza de la casa de su amo. No es su idée fixe, porque no hay nada en su interior donde la idea pueda fijarse. Él es la idea, y la vida que posee irradia desde sus bordes y desde los destellos que emite cuando otros elementos de la novela entran en colisión.