Personas
Habiendo hablado de la historia —ese aspecto simple y fundamental de la novela—, podemos pasar a un tema más interesante: los actores. No necesitamos preguntar qué pasó después, sino a quién le pasó; el novelista apelará a nuestra inteligencia y a nuestra imaginación, no meramente a nuestra curiosidad. Un nuevo énfasis se introduce en su voz: el énfasis en el valor.
Puesto que los actores de una historia suelen ser humanos, pareció conveniente titular este aspecto Personas. Se han introducido otros animales, pero con éxito limitado, pues hasta ahora sabemos muy poco sobre su psicología.
Puede haber, y probablemente habrá, una alteración aquí en el futuro, comparable a la alteración en la representación de los salvajes que hizo el novelista en el pasado. El abismo que separa a Viernes de Batouala tal vez tenga su paralelo en el abismo que separará a los lobos de Kipling de sus descendientes literarios dentro de dos cientos años, y tendremos animales que no serán ni simbólicos, ni hombrecitos disfrazados, ni mesas de cuatro patas que se mueven, ni recortes de papel pintado que vuelan.
Es una de las formas en que la ciencia puede ampliar la novela, al proporcionarle nuevos temas. Pero esa ayuda aún no se ha brindado, y hasta que llegue podemos decir que los actores de una historia son, o fingen ser, seres humanos.
Puesto que el novelista es él mismo un ser humano, existe una afinidad entre él y su materia que está ausente en muchas otras formas de arte. El