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nydus/Aspects of the NovelPublic
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III. Personas

no hubiera dicho: «No nos hace gracia», sus vecinos de mesa no habrían sabido que no le hacía gracia, y su tedio jamás se habría anunciado al público. Podría haber fruncido el ceño, de modo que habrían deducido su estado a partir de eso; las miradas y los gestos también son evidencia histórica. Pero si hubiera permanecido impasible, ¿qué habría sabido nadie? La vida oculta es, por definición, oculta. La vida oculta que aparece en signos externos deja de estar oculta, ha entrado en el ámbito de la acción. Y es función del novelista revelar la vida oculta en su origen: contarnos más sobre la reina Victoria de lo que cabía saber y, de este modo, producir un personaje que no es la reina Victoria de la historia.

El crítico francés, interesante y sensible, que escribe bajo el seudónimo de Alain, tiene algunas observaciones útiles aunque ligeramente fantásticas sobre este punto. Se adentra en terreno un poco desconocido para él, aunque no tanto como yo siento que lo es para mí, y tal vez juntos podamos avanzar hacia la orilla. Alain examina sucesivamente las diversas formas de actividad estética y, al llegar a su debido tiempo a la novela (le roman), afirma que cada ser humano tiene dos facetas, correspondientes a la historia y a la ficción. Todo lo que es observable en un hombre —es decir, sus acciones y aquella parte de su existencia espiritual que puede deducirse de sus acciones— cae en el dominio de la historia. Pero su faceta novelesca o romántica (sa partie romanesque ou romantique) incluye «las pasiones puras, es decir, los sueños, alegrías, dolores e íntimos soliloquios que la educación o la vergüenza le impiden mencionar»; y expresar esta faceta de la naturaleza humana es una de las funciones principales de la novela. «Lo ficticio en una novela no es tanto la historia como el método mediante el cual el pensamiento se convierte en acción, un método que nunca se da en la vida cotidiana. […] La historia, con su énfasis en las causas externas, está dominada por la noción de fatalidad, mientras que no hay fatalidad en la novela; allí, todo se fundamenta en la naturaleza humana, y el sentimiento dominante es el de una existencia donde todo es intencional, incluso las pasiones y los crímenes, incluso la miseria».

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