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nydus/Aspects of the NovelPublic
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III. Personas

historiador también está vinculado, aunque, como veremos, de un modo menos íntimo. El pintor y el escultor no necesitan estar vinculados: es decir, no necesitan representar seres humanos a menos que lo deseen, del mismo modo que tampoco lo necesita el poeta, mientras que el músico no puede representarlos ni siquiera si lo desea, sin la ayuda de un programa. El novelista, a diferencia de muchos de sus colegas, inventa una serie de masas de palabras que lo describen vagamente a él mismo (vagamente: los matices vendrán más adelante), les da nombres y sexo, les asigna gestos plausibles y hace que hablen mediante el uso de comillas, y tal vez que se comporten de manera coherente. Estas masas de palabras son sus personajes. No acuden así con tanta frialdad a su mente, pueden ser creados en un estado de delirante excitación; aun así, su naturaleza está condicionada por lo que él adivina acerca de los demás y de sí mismo, y se ve además modificada por los otros aspectos de su obra. Este último punto —la relación de los personajes con los demás aspectos de la novela— constituirá el tema de una futura investigación. Por el momento nos ocupamos de su relación con la vida real. ¿Cuál es la diferencia entre la gente de una novela y la gente como el novelista, o como usted, o como yo, o como la reina Victoria?

Tiene que haber una diferencia. Si un personaje de una novela es exactamente igual a la reina Victoria —no bastante igual, sino exactamente igual—, entonces en realidad es la reina Victoria, y la novela, o todo lo que en ella abarca el personaje, se convierte en unas memorias. Unas memorias son historia, se basan en pruebas. Una novela se basa en pruebas + o − x, siendo la cantidad desconocida el temperamento del novelista, y la cantidad desconocida siempre modifica el efecto de las pruebas y, a veces, lo transforma por completo.

El historiador se ocupa de las acciones y del carácter de los hombres únicamente en la medida en que puede deducirlo de sus acciones. Se ocupa del carácter tanto como el novelista, pero solo puede conocer su existencia cuando este se manifiesta en la superficie. Si la reina Victoria

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