Así pues, aunque creo que esta conferencia trata sobre un aspecto genuino de la novela, y no sobre uno falso, solo se me ocurren cuatro escritores para ilustrarlo: Dostoyevski, Melville, D. H. Lawrence y Emily Brontë. A Emily Brontë la dejaré para el final, a Dostoyevski ya lo he mencionado, Melville es el centro de nuestra imagen, y el centro de Melville es Moby Dick.
Moby Dick es un libro fácil, siempre y cuando lo leamos como una historia de aventuras o un relato ballenero salpicado de fragmentos de poesía. Pero en cuanto captamos su canto, se vuelve difícil e inmensamente importante. Reducido y endurecido en palabras, el tema espiritual de Moby Dick es el siguiente: una batalla contra el mal librada durante demasiado tiempo o de manera equivocada. La Ballena Blanca es el mal, y el capitán Ahab está deformado por la persecución constante hasta que su caballería andante se convierte en venganza. Estas son palabras —un símbolo del libro si queremos uno—, pero no nos llevan mucho