Stackpole en The Portrait of a Lady. Es tan bueno indicando instantánea y constantemente que un personaje es de segunda categoría, carente de sensibilidad, rebosante del tipo equivocado de mundanalidad; le da a semejante personaje tanta vitalidad que su absurdidad resulta encantadora.
Así que Strether cambia de bando y pierde toda esperanza de casarse con la señora Newsome. París está venciendo, y entonces percibe algo nuevo. ¿Acaso Chad, en lo que respecta a cualquier finura en él, no está acabado? ¿Acaso el París de Chad no es después de todo más que un lugar para divertirse? Este temor se confirma. Sale a dar un solitario paseo por el campo y, al final del día, se cruza con Chad y Mme. de Vionnet. Van en una barca, fingen no verlo, porque su relación es en el fondo un ligue ordinario y les da vergüenza. Esperaban pasar un fin de semana secreto en una posada mientras su pasión sobreviviera; pues no sobrevivirá, Chad se cansará de la exquisita francesa, ella forma parte de su aventura; él volverá con su madre para fabricar el pequeño artículo doméstico y se casará con Mamie. Ellos saben todo esto, y se le revela a Strether aunque intenten ocultarlo; mienten, son vulgares—incluso Mme. de Vionnet, incluso su patetismo, antaño tan exquisito, está manchado de vulgaridad.
Era como un escalofrío en el aire para él, era casi espantoso, que una criatura tan fina pudiera ser, por fuerzas misteriosas, una criatura tan explotada. Pues, al fin y al cabo, eran misteriosas; ella no había hecho más que convertir a Chad en lo que era, así que ¿cómo podía pensar que lo había hecho infinito? Lo había mejorado, lo había hecho óptimo, lo había hecho cuanto uno quisiera; pero a nuestro amigo le resultaba de una extrañeza suprema que él no fuera, pese a todo, más que Chad. La obra, por muy admirable que fuera, pertenecía no obstante al estricto orden humano, y en suma era maravilloso que