¿Qué hay de la comida, el tercer dato de nuestra lista? La comida en la ficción es principalmente social. Reúne a los personajes, pero rara vez la necesitan por razones fisiológicas, rara vez la disfrutan y nunca la digieren a menos que se les pida específicamente que lo hagan. Sienten hambre los unos de los otros, como nos pasa en la vida, pero nuestro anhelo igualmente constante de desayuno y almuerzo no queda reflejado. Incluso la poesía le ha sacado más partido—al menos en su vertiente estética. Tanto Milton como Keats se han acercado más a la sensualidad de tragar que George Meredith.
Dormir. También pernicioso. Ningún intento de indicar el olvido o el verdadero mundo onírico. Los sueños son lógicos o bien mosaicos hechos de pequeños fragmentos duros del pasado y del futuro. Se introducen con un propósito y ese propósito no es la vida del personaje en su conjunto, sino aquella parte de ella que vive mientras está despierto. Jamás se le concibe como una