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nydus/The Sign of the FourPublic
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XII. La extraña historia de Jonathan Small

—«¿Pero cuál es el tesoro, entonces? —le pregunté—. Estoy tan dispuesto a hacerme rico como usted, si tan solo me enseña cómo puede lograrse».

—«Jurarás, pues —dijo él—, por los huesos de tu padre, por el honor de tu madre, por la cruz de tu fe, no levantar la mano ni pronunciar palabra contra nosotros, ni ahora ni después»?

—«Lo juraré —contesté—, con tal de que el fuerte no corra peligro».

“ —Entonces mi camarada y yo juraremos que usted tendrá una cuarta parte del tesoro, el cual será dividido equitativamente entre los cuatro.”

“—‘No hay más que tres’, dije yo.

—«No; Dost Akbar ha de tener su parte. Podemos contarte la historia mientras los esperamos. Guarda la puerta tú, Muhammad Singh, y avisa de su llegada. La cosa está así, sahib, y te la cuento porque sé que un juramento es sagrado para un feringhee y que podemos confiar en ti. Si hubieras sido un hindú mentiroso, aunque hubieras jurado por todos los dioses de sus falsos templos, tu sangre habría estado sobre el cuchillo y tu cuerpo en el agua. Pero el sij conoce al inglés, y el inglés conoce al sij. Escucha, pues, lo que tengo que decir.

“‘Hay un rajá en las provincias del norte que posee mucha riqueza, aunque sus tierras son pequeñas. Gran parte le vino de su padre, y más aún la ha ahorrado él mismo, pues es de baja condición y atesora su oro en lugar de gastarlo. Cuando estallaron los disturbios, quiso quedar bien tanto con el león como con el tigre, con los cipayos y con el Raj de la Compañía. Pronto, sin embargo, le pareció que la era de los hombres

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