que la del plegamiento transversal de un acordeón. Y además, a menudo existe una tendencia a que tales estrías longitudinales estén más o menos localizadas en el extremo del elipsoide, o en la región donde el unduloide se funde con su base esférica. En esta última región encontramos a menudo una serie regular de cortos pliegues longitudinales, como ocurre en las formas de Lagena denominadas L. semistriata. Todas estas diversas formas de superficie pueden ser imitadas, o más bien pueden ser reproducidas con precisión, mediante el arte del soplar vidrio46.
Además, recuerdan de manera sorprendente a las estrías o acanaladuras regulares de la película o vaina que salpica hacia arriba para envolver una esfera lisa que ha sido dejada caer en un líquido, como el Sr. Worthington ha mostrado tan bellamente47.
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En el experimento del Sr. Worthington, parece haber algo de la naturaleza de un arrastre viscoso en la película superficial; pero, cualquiera que sea la causa real de la variación de tensión, no es difícil ver que debe haber en general una tendencia hacia el fruncido longitudinal o «acanaladura» en el caso de un cuerpo cilíndrico u otro cuerpo alargado de pared delgada, más bien que una tendencia hacia el fruncido transversal, o «plegado». Pues supongamos que tiene lugar algún cambio que implica un aumento de la tensión superficial en alguna pequeña área de la pared curva, y que conduce por tanto a un aumento de presión: es decir, supongamos que T se convierte en T + t, y P se convierte en P + p. Nuestra nueva ecuación de equilibrio, entonces, en lugar de P = T / r + T / r′ se convierte en y por sustracción,
Ahora bien, si
Por lo tanto, para producir el pequeño incremento de presión p, es más fácil hacerlo aumentando tã€₤ã „ã€₤r que tã€₤ã „ã€₤rÿ£¢ã€ý; es decir, la manera más fácil es alterar o disminuir r. Y lo mismo se aplicará si la tensión y la presión disminuyen en lugar de aumentar.
Esto equivale a decir que, cuando tiene lugar una ondulación o «rizado» de las paredes debido a pequeños cambios en la tensión superficial y, en consecuencia, en la presión, dicha ondulación tiene más probabilidades de tener lugar en el plano de r,—es decir, en el plano de mayor curvatura. Y de ello se deduce que en una figura como un elipsoide, las arrugas tendrán más probabilidades de formarse no solo en dirección longitudinal, sino cerca de los extremos de la figura, es decir, de nuevo en la región de mayor curvatura.