división». También es probable que las tensiones superficiales entre las partículas y el protoplasma circundante produjeran un resultado idéntico, y explicarían suficientemente la simetría evidente y, a primera vista, muy curiosa. Sabemos que si hacemos flotar un par de cerillas en el agua tienden a aproximarse la una a la otra hasta quedar muy juntas, lado a lado; y, si colocamos sobre un plato húmedo y liso cuatro cerillas, medio rotas por la mitad, una atracción exactamente similar reúne las cuatro cerillas en forma de una cruz simétrica. Ya sea esta u otra la explicación real del fenómeno, al menos es evidente que debemos buscar, mediante alguna causa física, alguna atracción o repulsión mutua y simétrica de las partículas,
para dar cuenta de la curiosa simetría de estas llamadas «tétradas». Los notables cromosomas anulares, mostrados en la Fig. 53, también pueden imitarse fácilmente mediante bucles de hilo sobre una película jabonosa cuando la película dentro del anillo se rompe o se reduce su tensión.